4 consejos para llevar mejor la contabilidad en casa

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1 diciembre • Bigbank España

4 consejos para llevar mejor la contabilidad en casa




Muchas personas creen que cuando en un hogar se tienen pocos gastos, los temas de economía doméstica no son muy importantes. Pero este pensamiento es erróneo. Os podría sorprender a muchos hasta cuánto se puede llegar a ahorrar en un hogar aplicando un poco de gestión de la contabilidad de casa. Y es que tampoco sorprende que esto suceda, teniendo presente que este es un tema del que muy poco se enseña. Nadie estudia educación fiscal o economía doméstica en la escuela. Por eso, tanta gente desconoce los beneficios de planificar las cuentas domésticas.


Para cambiar esta situación, hoy en Big Bank queremos ofreceros unas cuantas ideas y trucos para llevar la contabilidad de casa. Con estos consejos veréis como se pueden organizar los gastos. Podréis gestionar el día a día y, a la larga, ahorrar muchísimo dinero. ¿Te apuntas?



1. Hacer un presupuesto doméstico

Cuando uno piensa en la palabra presupuesto, lo primero que suele venir a la cabeza es una empresa o un negocio. Pero en la contabilidad de casa también se puede aplicar. Y se debe aplicar. Con un presupuesto doméstico se pueden prever los ingresos o gastos que se tendrá en el hogar durante el año. Así, podremos planear por adelantado y anticiparnos a imprevistos. Además, te permitirá controlar mejor las cuentas, pudiendo priorizar los gastos que son más importantes.


Al hacer esto, tendrás una especie de "colchón seguro" sobre el que poder trabajar el resto de tu contabilidad del hogar. Tendrás más "bajo control" todas las gestiones básicas de tu economía. Sabrás, también, que has cubierto lo indispensable. O, en caso de dudas, podrás revisar fácilmente el presupuesto para comprobar a qué estás destinando tus ingresos.



2. Organizar la contabilidad de casa

Paralelo al presupuesto, está la organización de los gastos e ingresos del hogar. Lo primero sirve para planear cómo se gestiona la contabilidad de casa a largo plazo. Lo segundo sirve para llevar las cuentas día a día. Básicamente consiste en anotar en algún sitio todos y cada uno de los gastos e ingresos que realices, unificarlos y categorizarlos. Por ejemplo, puedes hacerlo en un archivo Excel. Así podrás aprovechar sus herramientas de cálculo y filtros. Pero también está la opción tradicional del lápiz y papel. Siempre que puedas asegurar ese documento, vale cualquier opción.


¿Cuál es nuestro mejor truco para que tu organización de gastos sea lo más meticulosa posible? Separa, a un lado, los gastos invariables o fijos (la hipoteca o el seguro del coche). En otro lado (o columna de tu lista o Excel), los gastos variables (como la comida, el agua o el gas). Y, por último, otros gastos personales (restaurantes, salidas o caprichos). Así, al final de cada mes, por ejemplo, podrás revisar tu registro. Podrás hacer un balance de los gastos e ingresos que has tenido. Esto te servirá para analizar y cuestionar si podrías reducir, de algún modo, alguno de esos gastos.



3. Plantéate una meta de ahorro

Ahora ya tienes a la vista en qué gastas tu dinero y cuáles de esos gastos son importantes (los invariables). Ahora puedes empezar a destinar una cantidad a una hucha de ahorros personal. Por supuesto, es importante ser realista con esto y destinar una cantidad que se ajuste a tu economía y presupuesto. No pretendas comenzar a ahorrar a grandes cantidades y privarte de cosas que quizás no son prescindibles. Esto no solo te producirá frustración e infelicidad, sino que no podrás sostenerlo por mucho tiempo. Por eso es mejor destinar al ahorro una cantidad pequeña y ajustada. Una suma que sientas que puedes guardar mensualmente sin problema alguno. Y poco a poco verás como tu hucha va llenándose, hasta que un día tendrás suficiente para poder hacer esa reforma que siempre habías soñado.



4. Más vale prevenir…

Y todo esto nos lleva a nuestro último punto. Con nuestro presupuesto, nuestra lista de cuentas y nuestra caja privada de ahorros nos encontraremos en la mejor situación para prevenir hasta lo más imprevisible. O, al menos, para estar siempre preparados por si en algún momento se produce algún gasto muy grande que no se podía esperar. Por ello también te recomendamos que siempre pagues primero los gastos atrasados o adeudados. Así no se acumularán si llega algún pago nuevo. No dejes que tu cuenta bancaria baje de una cantidad mínima, que tú decidas, por si sucede algún imprevisto.


Esperamos que estas sencillas lecciones te ayuden a llevar la contabilidad de casa sin ningún problema. Si quieres más entradas sobre educación financiera no dejes de echar un vistazo a nuestro blog.